La particularidad de esta técnica es que se pueden reproducir con mayor fidelidad y precisión –comparada con otras técnicas textiles artesanales- imágenes de todo tipo, desde fotografías hasta pinturas abstractas o acuarelas, y en formatos monumentales que solamente pueden compararse con pinturas murales.
Respecto a la concepción de un tapiz, Fritz Riedl explica. “Se acerca mucho a la idea de crear un cuadro, se hacen varios bocetos o dibujos sobre el tema que se quiere abordar. Más, a diferencia de la pintura, que acepta la posibilidad de ser modificada con otra capa de color, el textil es, una forma de arte definitiva, pues cuando se elabora no tiene marcha atrás o posibilidades de cambio en su aspecto o en su concepto”.
El Taller Mexicano de Gobelinos se aparta de las técnicas usuales en los talleres internacionales, ya que su método consiste, no en teñir el estambre, sino en mezclar varios cabos de éste, una operación que permite una incrementada vibración colorística que rompe la geometría propia del tapiz tradicional.
Los tejedores del taller participan en la colaboración del producto. Ellos no sólo tiñen sus lanas en función de cada diseño: van eligiendo y mezclando los estambres para interpretar la expresión final, lo cual les otorga mayor libertad y responsabilidad en el proceso de creación. Acostumbran asimismo mostrar un gran respeto por el diseño del artista, sus colores y proporciones, a fin de trasladar la pintura al tapiz sin defraudar la visión original de su autor.
El oficio de tejedor constituye un trabajo lento, laborioso, que requiere de infinita paciencia y perseverancia. Los tejedores comparten un mismo temperamento que combina el apego a su menester, cierto orgullo profesional, así como la imprescindible conciencia del peculiar objeto cuya creación tiene a su cargo: una obra de arte con valor comercial.
Hace apenas veinticinco años, el arte textil era casi ignorado, o meramente relegado a la ambigua categoría de producto artesanal y su tradición estaba cayendo en desuso. Gracias a la iniciativa conjunta de artistas mexicanos y extranjeros y de artesanos locales, quienes al poner el lenguaje del diseño actual al servicio de nuestra espléndida técnica vernácula, y enraizar nuevamente la práctica artística del textil, el tapiz está cobrando trascendencia en el arte mexicano.
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